Cargar en casa es la parte fácil de tener un coche eléctrico: lo enchufas por la noche y por la mañana está listo. La instalación tiene truco, pero no misterio. Esto es lo que miramos antes de dar un presupuesto.
Primero, la potencia que tienes
El punto de carga no se elige por catálogo, se elige por la potencia que tu vivienda puede dar sin quedarse corta. Un cargador doméstico habitual consume bastante más que cualquier electrodoméstico de la casa y, si lo pones a trabajar mientras están encendidos el horno y la vitrocerámica, el interruptor general puede saltar.
Hay dos caminos, y el correcto depende de cada caso:
- Subir la potencia contratada. Sencillo, pero encarece la factura todos los meses del año, cargues o no.
- Instalar un control dinámico de potencia. Un pequeño equipo mide el consumo de la casa y baja la carga del coche cuando el resto de la vivienda está demandando mucho. Suele salir más a cuenta que pagar más potencia todo el año.
Cuál compensa depende de tu contrato, de cuántos kilómetros hagas al día y de a qué hora cargas. Es la primera pregunta que hacemos.
Dónde va el cargador
La distancia entre el cuadro eléctrico y el punto de carga es lo que más mueve el precio: cuanto más lejos, más cable, más canalización y más horas. Antes de decidir el sitio, conviene pensar en:
- Por dónde aparcas y de qué lado queda la toma del coche.
- Si el cable llegará con holgura sin cruzar el paso de personas.
- Si el punto queda al exterior y necesita protección frente a la lluvia y los golpes.
- Si en el futuro habrá un segundo coche eléctrico en casa.
Las protecciones no son opcionales
Un punto de carga va en su propio circuito, con su cable dimensionado y sus protecciones propias. Entre ellas, una protección diferencial adecuada para este uso: los cargadores pueden generar un tipo de fuga que un diferencial convencional no detecta bien. Muchos equipos ya la llevan integrada; otros no, y hay que ponerla en el cuadro.
Esta parte es la que separa una instalación segura de un apaño. También es lo que revisará quien emita la documentación de la instalación.
Unifamiliar o garaje comunitario
En una casa unifamiliar el trabajo es más directo: tu cuadro, tu cable, tu plaza.
En un garaje comunitario entra en juego la comunidad de propietarios. En España, instalar un punto de carga para uso particular en tu plaza no necesita que la comunidad lo apruebe en junta: basta con comunicarlo previamente y por escrito. La comunidad no puede impedirlo, aunque sí puede proponer una solución común para todo el edificio. Confírmalo siempre con tu administrador, porque cada garaje tiene sus particularidades de trazado y de contador.
Lo que sí conviene decidir bien desde el principio es de dónde se alimenta la instalación, porque marca quién paga esa electricidad: de tu vivienda, de un contador propio en el garaje o de una infraestructura común preparada para que luego cada vecino se conecte.
Papeles y puesta en marcha
Al terminar, la instalación debe quedar documentada por un instalador autorizado. Ese documento es lo que acredita que el punto de carga cumple el reglamento, y es habitual que te lo pidan para tramitar ayudas o para la comunidad.
Después configuramos el equipo contigo: potencia máxima, horario de carga si tienes tarifa con tramos y, si el cargador lo permite, acceso desde el móvil.
Señales de que hace falta mirar el cuadro antes
Si la instalación tiene ya unos años, es buen momento para revisarla. Un cuadro sin espacio libre, sin diferencial o con cableado antiguo obliga a actualizar antes de añadir una carga como esta. No es sobrecoste: es lo que evita que el problema aparezca en enero, con el coche a medio cargar.
Un apunte de seguridad. Manipular una instalación eléctrica con tensión es peligroso, y determinados trabajos debe hacerlos un instalador autorizado, que además emite la documentación correspondiente. Si algo huele a quemado, calienta o chispea, corta la corriente y llámanos.